Cumplir un sueño.
Lo primero es saber que es lo que te gustaría conseguir, cuales son tus posibilidades y que interés inicial y a largo plazo te va a producir el querer conseguir tu huerto urbano.
No hablamos de un huerto urbano cualquiera, sino de aquel que cuando hables te sientas orgulloso/a.
Cuando decidí ponerme manos a, la obra tuve que ver más allá.
No fue fácil, porque el trabajo y la vida familiar sabemos que nos restan mucho tiempo, si a esto añadimos las preocupaciones que van surgiendo a lo largo de una semana, pues hay factores que a veces hacen que dejemos a un lado lo que te gustaría en realidad hacer.
Para empezar, deciros que no tengo ni idea de agricultura, a todo esto ni siquiera sabía diferenciar clases de tomates, ni que enfermedades atacan a las plantas, ni nada de nada.
Lo único que sabía es que quería hacerlo, que debía hacerlo y puse mucha pasión en ello (con desgana mejor nunca inicies nada), esta pasión la sume a la constancia y los frutos que me da mi cosecha me saben a gloria.

Enhorabuena, tener un sueño y realizarlo no es tarea fácil. Sé que le pones ganas y dedicación..
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