Desbrozar.

Muy a mi pesar, tenía que quitar vida para poder plantar vida. 
El primer paso fue desbrozar todo aquello que no me iba a ser útil, o ya había sido útil durante el tiempo necesario. 
Las mal llamadas "malas hierbas", habían mantenido la tierra en perfecto estado, junto con las lluvias caídas en días anteriores, consiguieron mantener la humedad necesaria para que ésta tierra, rica en lombrices, estuviera bien aireada y fácil de trabajar.
El humus que había producido una palmera volcada sobre esta zona, aportaba los nutrientes necesarios para tener todos los componentes de un resultado óptimo. 
Evidentemente, con semejante regalo estaba negada a aplicar ningún tipo de producto nocivo, de estos que venden para pulvorizar, pues aunque hubiese ayudado a eliminar estas brozas, hubiera dañado el suelo y me hubiera dado alimentos poco sanos, todo lo contrario a aquello que estaba buscando. 
¡Así que a quitar las hierbas a mano 🤷‍♀️!, se ha dicho.
Tres días me costó hacer esto, y no, no fue una pérdida de tiempo, mis manos y la ayuda de un rastrillo, objetivo conseguido. 

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Evolución y resultado.

Los reyes de mi huerta: mis tomates 😝

Tomate rosa!!, empezamos la cosecha.